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Cómo encontrar (y mantener) tiempo para aprender inglés con una vida ocupada

Te avisamos ya: aquí no te vamos a sugerir que te levantes a las 5:30 para estudiar inglés «mientras el mundo duerme». Eso dura una semana, dos si eres de hierro. Este artículo es para quien quiere aprender inglés sin tiempo, o con el poco que le queda después de todo lo demás.

Partimos de que tu vida está llena: trabajo, casa, quizá niños, quizá padres mayores, y un cansancio muy comprensible a las nueve de la noche. Aun así, se puede. Lo vemos cada curso en alumnos tan ocupados como tú, y casi siempre lo consiguen con algo de organización más que a base de fuerza de voluntad.

¿Se puede aprender inglés sin tiempo?

Cuando decimos «no tengo tiempo», casi nunca es cierto al pie de la letra. Lo que nos falta es tiempo libre, cómodo y sin cansancio, que no es lo mismo. El uso medio del móvil en España pasa de las tres horas diarias, así que algo de tiempo hay. El problema es que el inglés compite con el sofá al final de un día agotador, y en esa pelea gana el sofá casi siempre.

Por eso lo que proponemos es que el inglés no tenga que pelearse con el sofá. Hay dos maneras de conseguirlo.

Que una parte del inglés no te quite tiempo

Hay una parte del aprendizaje (el oído, el vocabulario, acostumbrarte a cómo suena el idioma) que puede colarse en cosas que ya haces. Por ejemplo:

  • El trayecto al trabajo, con un pódcast en inglés en lugar de las noticias, o además de ellas.
  • La serie de después de cenar, con subtítulos en inglés. Mismo sofá, mismo capítulo, pero la cabeza trabajando.
  • El móvil configurado en inglés.
  • La lista de la compra escrita en inglés. Son treinta segundos y es vocabulario muy útil.

Nada de esto te añade un minuto al día. En nuestro artículo sobre inmersión sin salir de casa lo contamos con más detalle, pero la idea es sencilla: en lugar de buscar huecos nuevos, cambia el idioma de los que ya tienes.

Que la otra parte tenga hora fija

Luego está lo que sí necesita su propio tiempo: hablar, practicar, que te corrijan. Aquí lo que mejor funciona es casi decepcionante de lo simple que es. Una cita fija, fuera de casa o en la pantalla, con gente que te espera.

Piénsalo. Al gimnasio «cuando pueda» no vas, pero a la clase de spinning de los martes con tu amiga sí. Con el inglés pasa igual. Estudiar «cuando saque un rato» es probablemente la promesa más incumplida de España. En cambio, una clase los martes y jueves a las 20:00, con un profesor que pregunta por ti y tres compañeros que se dan cuenta de que tu silla está vacía, ya no depende de cómo te hayas levantado ese día. Depende del calendario.

Por eso nos gustan tanto los grupos reducidos con horario fijo. En un grupo de 4 hablas muchísimo, y además el grupo te sostiene en las semanas malas, que las habrá. Como las clases son online, no hay que desplazarse, ni aparcar, ni buscar canguro. Abres el portátil en la cocina y empiezas.

Un plan mínimo para las semanas horribles

Otra cosa que tienen en común los alumnos que llegan lejos es un plan B para las semanas de locos. Cuando todo se tuerce (cierre de trimestre, niños con fiebre, lo que sea), en vez de dejarlo todo, bajan al mínimo: la clase, que es una hora y se puede, y el pódcast del coche. Nada más, y sin sentirse culpables por lo demás.

Funciona porque una semana mala, por sí sola, hace poco daño. Lo que hace daño es el «ya lo retomaré», que convierte esa semana en tres meses de parón. Con el plan mínimo no pierdes el hilo y retomar el ritmo cuesta poco. Si lo pierdes, cada vuelta es casi empezar de cero, como explicamos en cuánto se tarda en subir de nivel.

«¿Y con media hora al día me llega?»

Nos lo preguntan mucho, y sí, siempre que esa media hora esté bien repartida. En idiomas, ser constante compensa mucho más que darse atracones. Media hora diaria de contacto con el inglés (aunque sea solo escuchando) más un par de horas semanales de clase es un ritmo con el que se sube de nivel en plazos bastante razonables. Si necesitas ir más rápido porque tienes una fecha concreta, tienes los intensivos. Para todos los demás, mejor un ritmo que se pueda mantener.

Empieza hoy con 15 minutos

Si has llegado hasta aquí, ganas no te faltan. El primer paso que te proponemos ni siquiera necesita hueco en la agenda: haz ahora la prueba de nivel gratuita, que son unos minutos, y cuéntanos cómo es tu semana. Te proponemos un horario que quepa en la que tienes, no en una semana ideal.

¿Lo hablamos?

Prueba de nivel gratis

¿Cuál es tu nivel de inglés?

Una prueba que se adapta a ti: 5 minutos, gratis y sin compromiso.

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