Pocas preguntas dan tanto que hablar en el grupo de WhatsApp de padres. Que si la vecina apuntó al niño a inglés con dos años, que si alguien dijo en la radio que antes de los seis o nada, que si otro dijo justo lo contrario… Y tú, mirando a tu hijo de cuatro años, preguntándote si llegas tarde o si le estás dando demasiadas vueltas (un poco, como todos).
Llevamos muchos años dando clases de inglés para niños de todas las edades, así que vamos a intentar poner un poco de orden con lo que dicen los estudios y con lo que vemos en clase cada semana.
A qué edad empezar con el inglés: lo que dice la ciencia
Es verdad que los niños pequeños tienen mucha facilidad para los sonidos. Cuanto antes se exponen a un idioma, más fácil es que acaben con una pronunciación casi nativa, y ese «periodo sensible» existe.
Pero hay un matiz que los titulares suelen olvidar. Eso afecta sobre todo al acento. Un niño que empieza con 8, 10 o 12 años puede llegar igual de lejos en vocabulario, gramática y fluidez, y de hecho avanza más rápido por hora de clase porque entiende más cosas. Con los adultos pasa algo parecido, como contamos en el mito de «se me dan mal los idiomas».
En resumen, que no hay un «ya es tarde». Lo que hay es que cuanto antes se familiarice con el idioma, más natural le va a resultar, que es bastante menos angustioso.
Entonces, ¿cuándo empezar?
En nuestra opinión, casi cualquier momento es bueno si el formato encaja con la edad. El problema casi nunca está en el cuándo, sino en el cómo. Por etapas, más o menos así:
De 0 a 3 años. En casa y de fondo. Canciones en inglés, algún dibujo, palabras sueltas mientras jugáis. A esta edad no hacen falta clases, basta con que el inglés esté en su día a día igual que está la música. Si en casa alguien habla inglés, adelante, y si no, en nuestra guía de bilingüismo en casa tienes ideas.
De 3 a 6 años. La edad del juego. Aquí ya tiene sentido un rato de inglés a la semana, siempre que sea jugando: cuentos, canciones, moverse, nada de fichas ni exámenes. Lo que buscamos a esta edad es que asocien el inglés con pasarlo bien, porque eso es lo que les va a sostener durante años.
De 6 a 12 años. Es buen momento para clases con algo más de estructura (siguen jugando muchísimo, eso sí). Ya leen y escriben, aguantan rutinas, y el inglés del cole se les suele quedar corto en lo más importante, que es hablar. Un grupo pequeño donde cada niño hable mucho se nota enseguida.
Adolescentes. Suelen llegar con base pero con la motivación algo tocada. Eso es otro tema y le hemos dedicado un artículo aparte.
Cómo no agobiarles con el inglés
Esta es la otra mitad de la pregunta, y para nosotros la más importante. Hemos tenido niños con agendas de ministro (cole, inglés, piano, judo, robótica…) que llegaban a clase con la misma cara que pondrías tú en una reunión un viernes a las ocho de la tarde.
Lo que mejor nos ha funcionado con los años:
- Sesiones cortas y frecuentes mejor que una larga a la semana. Los niños aprenden a sorbos.
- Que hablen y jueguen la mayor parte del tiempo. Si sale de clase sin haberse reído, algo falla.
- Nada de presión por los resultados. Si cada día le preguntas «¿qué has aprendido hoy?», acabará odiando los martes. Prueba con «¿a qué habéis jugado?».
- Que los padres no hagan de examinadores. Vuestro papel es que el inglés sea algo normal en casa, no evaluarlo. Lo de «dile algo en inglés a la abuela» delante de toda la familia, mejor lo dejamos.
Y al revés: si tu hijo canturrea en inglés por casa, suelta palabras mientras juega o te pide «otro capítulo» de sus dibujos en inglés, vas muy bien. Cuando el aprendizaje infantil funciona, se parece bastante a no estar estudiando.
Clases de inglés para niños en Abbey
Nuestras clases para niños y adolescentes son online, en grupos muy reducidos y por edad y nivel. Con los pequeños, mucho juego; con los mayores, dinámicas y conversación. Los profesores son nativos y saben bien que un niño aburrido no aprende. Además, al ser online os ahorráis los traslados, y esa media hora que antes era coche pasa a ser merienda tranquila. Si te preguntas si una pantalla sirve para aprender (sirve, con condiciones), lo contamos en este otro artículo.
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