Cada mes de enero pasa lo mismo: alguien llega a su primera clase y nos confiesa que llevaba tres años dándole vueltas a qué idioma aprender. Que si inglés, que si alemán porque lo pide una empresa que le gusta, que si francés porque le quedó la espinita del instituto. Y mientras decidía… no aprendía ninguno.
Así que hemos preparado esta lista. No es un ranking científico ni pretende serlo: es lo que vemos entre nuestros alumnos, en las ofertas de empleo y en las tendencias de matrícula, contado sin rodeos. Al final del artículo encontrarás la única pregunta que de verdad importa para elegir.
1. Inglés: sí, sigue siendo el primero
Aburrido pero cierto. El inglés sigue siendo el idioma de los negocios, la ciencia, internet y los aeropuertos. En España, además, es el filtro silencioso de miles de ofertas de trabajo: ese «imprescindible B2» que descarta candidatos antes de la primera entrevista.
Si tu inglés se quedó en el instituto, empezar por aquí no es poco ambicioso, es práctico. Y si ya tienes un nivel decente, subirlo un escalón suele dar más rendimiento que empezar un idioma nuevo desde cero. Nuestra prueba de nivel gratuita te dice en unos minutos dónde estás.
2. Francés: el vecino que nunca pasa de moda
Segundo idioma más estudiado en España, y con motivo. Francia es nuestro principal socio comercial junto a Alemania, el francés se habla en cinco continentes y organismos como la ONU o la UE lo tienen como lengua oficial. Para carreras en comercio internacional, turismo, logística o instituciones europeas, suma muchísimo.
Ventaja extra para hispanohablantes: se aprende relativamente rápido. La gramática nos suena de casa y el vocabulario comparte raíces con el nuestro. En un par de años de clases constantes se llega a mantener conversaciones reales.
3. Alemán: el que mejor paga
Menos gente lo estudia, y ahí está precisamente la oportunidad. Alemania lleva años buscando perfiles cualificados —ingeniería, sanidad, informática, oficios técnicos— y las empresas alemanas instaladas en España valoran el idioma hasta el punto de pagarlo mejor. Un candidato con alemán intermedio compite en una liga con muy poca gente.
¿Es difícil? Tiene fama de ello, pero es más ordenado de lo que parece: sus reglas son muchas, sí, pero se cumplen. Con un buen profesor y un grupo pequeño donde practicar sin vergüenza, el famoso «der, die, das» deja de dar miedo.
4. Español para extranjeros: el que quizá no habías pensado
Si estás leyendo esto desde España probablemente ya lo hablas, pero merece estar en la lista por otra razón: es uno de los idiomas más estudiados del mundo, con cientos de millones de hablantes y una demanda enorme de profesores y de contenidos. Si tienes amigos, pareja o compañeros de trabajo extranjeros que quieren aprenderlo, ahora es un gran momento: en Abbey también damos clases de español con profesorado nativo.
5. Chino mandarín: la apuesta a largo plazo
El idioma con más hablantes nativos del planeta y una economía que sigue pesando en todo lo que compramos, fabricamos y exportamos. No vamos a engañarte: exige constancia y paciencia, sobre todo por la escritura y los tonos. Pero incluso un nivel conversacional básico te distingue muchísimo en sectores como el comercio exterior o el turismo. Es una carrera de fondo con premio gordo.
6. Portugués: el atajo con truco
Brasil y Portugal, más de 250 millones de hablantes, y una cercanía con el español que permite avanzar rapidísimo. El truco está justamente ahí: como se entiende mucho desde el primer día, es fácil quedarse en el «portuñol» y no pasar de ahí. Con un poco de estudio serio, en cambio, es probablemente el idioma en el que antes llegarás a un nivel alto de verdad.
7. Amárico: el diferente de la lista
¿Esperabas árabe o japonés? También son grandes opciones, pero queríamos hablarte del amárico porque es una rareza que conocemos bien: es la lengua oficial de Etiopía, la hablan decenas de millones de personas y casi nadie la enseña en España. Lo estudian personas que trabajan en cooperación, familias adoptantes, gente con vínculos con Etiopía… y curiosos a los que les gusta ir por caminos poco transitados. En Abbey lo enseñamos, y te aseguramos que pocas cosas abren tantas conversaciones como decir que estás aprendiendo amárico.
La pregunta que decide (no es «¿cuál es mejor?»)
Después de años viendo a gente empezar idiomas —y abandonarlos, y retomarlos— tenemos clara una cosa: el mejor idioma para ti no es el más demandado, sino el que vas a seguir estudiando dentro de seis meses. Y eso depende de que tengas un motivo propio: un trabajo que quieres, un país que te tira, una serie que quieres ver sin subtítulos, una suegra a la que entender.
Así que la pregunta no es «¿qué idioma tiene más salidas?», sino «¿cuál me apetece lo suficiente como para verlo en el calendario cada semana sin pereza?». Si la respuesta es inglés, estupendo. Si es alemán, francés o amárico, también.
Sea cual sea, no lo dejes para el enero que viene. En nuestras clases online en grupos reducidos de máximo 4 personas puedes empezar cualquiera de estos idiomas con profesores nativos, desde casa y con horarios pensados para gente con vida. Escríbenos y te contamos por dónde empezar según tu nivel y tus planes.





