Seguro que alguna vez has visto en una oferta de trabajo eso de “se requiere nivel B2” y te has preguntado qué nivel tienes tú. A1, A2, B1, B2, C1, C2… Estas siglas están por todas partes, pero casi nadie explica qué quieren decir en el día a día. En este artículo repasamos los niveles de inglés uno a uno para que sepas dónde estás y hacia dónde quieres ir.
¿De dónde salen estas letras?
Todas vienen del MCER, el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. Es una escala que sirve para describir el nivel de cualquier idioma de la misma forma en toda Europa, ya sea inglés, francés o alemán. Va de la A (usuario básico) a la C (usuario competente), con dos escalones en cada letra. Lo práctico es que un B2 significa lo mismo en Madrid que en Berlín, y por eso lo usan universidades, oposiciones y ofertas de empleo.
Un detalle importante es que el MCER no mide cuánta gramática te sabes de memoria, sino lo que eres capaz de hacer con el idioma. Por eso sus descripciones se llaman “descriptores de capacidad”. Vamos a verlos en cristiano.
Los niveles de inglés del MCER, uno por uno
A1, principiante. Te apañas con lo básico: saludar, presentarte, decir dónde vives, pedir algo en un restaurante (señalando un poco). Frases cortas y muy hechas. Todos hemos empezado por aquí.
A2, básico. Ya te manejas en situaciones sencillas del día a día, como hacer la compra, hablar de tu familia o de tu trabajo con frases simples o entender carteles e instrucciones. En un viaje sobrevives, aunque te cuesta.
B1, intermedio. Aquí la cosa se pone interesante. Te desenvuelves en casi todo lo que surge en un viaje, puedes contar lo que te ha pasado y explicar tus planes y opiniones de forma sencilla. Es el mínimo que piden muchas carreras universitarias y bastantes oposiciones.
B2, intermedio alto. El famoso B2, el que más aparece en las ofertas de trabajo. Hablas con cierta soltura, puedes seguir una conversación con nativos sin que ninguno de los dos lo pase mal y eres capaz de defender tu opinión sobre temas variados. Con un B2 se te abren muchas puertas.
C1, avanzado. Usas el idioma con flexibilidad en tu vida social, en los estudios y en el trabajo. Entiendes textos largos y complejos, pillas lo que se dice entre líneas y no tienes que buscar las palabras a cada paso. Es el nivel de quien estudia o trabaja en inglés con naturalidad.
C2, dominio. Casi como un nativo culto. Entiendes prácticamente todo lo que lees y oyes, y te expresas con precisión incluso en situaciones complicadas. Eso no quiere decir que lo sepas todo, sino que te mueves con total comodidad.
“Vale, ¿y yo qué nivel tengo?”
Es lo que más nos preguntan, y lo más fiable es hacer una prueba de nivel. Mucha gente se infravalora (“yo de inglés, nada”) y luego resulta que tiene un B1 bastante sólido. A otros les pasa al revés y descubren que ese B2 que daban por hecho se ha oxidado un poco. Puedes salir de dudas en unos minutos con nuestra prueba de nivel gratuita.
Y una cosa más: el nivel no es para siempre. El idioma se mantiene si lo usas y se va perdiendo si lo dejas, así que saber tu punto de partida sirve sobre todo para plantear el siguiente paso.
¿Quieres acreditar tu nivel con un título oficial? Entonces te toca elegir examen. Lo explicamos en nuestra guía sobre qué examen de inglés necesitas y en la página de preparación de exámenes oficiales.
¿Quieres saber tu nivel sin compromiso? En Abbey Idiomas hacemos una prueba de nivel gratuita y te orientamos sobre el siguiente paso, ya sea aprobar un B2, refrescar lo que ya sabes o llegar al C1 en nuestras clases online en grupos reducidos. Déjanos ayudarte.
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